La colección

Tal vez un librero es, antes que todo, un coleccionista. Alguien que no puede dejar pasar la oportunidad de agrupar ciertos objetos, ideas o emociones en un mismo espacio si considera que hacen un buen conjunto. Tal vez es por eso que hacemos listas, recordamos ciertas memorias para acompañar justo un momento a vivir, llevamos con nosotros personajes cuyos logros o diálogos aderezan nuestros propios pensamientos.

Quise darme tarea de escribir qué obras y situaciones incitaron este espacio, ya sea porque resonaron en mi o porque fueron plantando ideas que acabarían trayéndome a este lugar. Seguro que esta lista seguirá creciendo mientras ato recuerdos, ya que si algo me ha dejado ver la vida, es que los telones se destapan uno a uno sin permitir que veamos la imagen final hasta que estamos preparados para hacer algo con ella.

Primero que nada, Bookends. Escrito en 2002 por Jane Green, Bookends cuenta la historia de varios amigos que se reúnen años después de terminar la universidad y observan el cambio en sus dinámicas. Cath, la protagonista, tiene serios problemas de compromiso e inseguridad, sin embargo está seguro que el sueño de su vida es tener una librería. Aunque no recuerdo tanto de la historia, puedo decir que fue desde ese momento que imaginé cómo sería: los libreros altos, los sillones de cuero marrón, el olor a pan dulce y café. Consigue la versión digital AQUÍ.

No fue fácil ni rápido, pero llegó el día en el que You’ve got mail (¡1998!) se convirtió en una película adorada para mi. La historia está basada en una película anterior llamada The shop around the corner (1940) en la que los protagonistas se detestan en la vida diaria pero se enamoran, sin saberlo, escribiéndose cartas. En la versión de Tom Hanks y Meg Ryan -I know-, ambos protagonistas son dueños de librerías, una es un monstruo corporativo y la otra, una pequeña empresa familiar a punto de desaparecer.

Hace algunas vidas pasé un tiempo en Barcelona, donde conocí a Albert, amigo con quien a mi regreso a México compartí algunos títulos, insistiendo en que los leyera. Su respuesta me quedó grabada -y en mi buzón de correo-: (La edición es) Sólo para México. Un eficiente librero me lo ha confirmado. Y nada, desde entonces que quería ser un librero, de preferencia, uno eficiente.

Otro momento fue cuando hace poco, al exponer en un estudio abierto los libros que forman parte de mi biblioteca, la gente no paraba de preguntar en dónde podían conseguirlos y ¿podría comprarlos por ellos?

Y a ti ¿qué te ha inspirado?

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